No apostatarás

La apostasía -renuncia a la fe y solicitud de ser borrado de los padrones parroquiales- es uno de los pecados más graves en los que un católico puede incurrir. La Iglesia lo considera una afrenta irreparable, merecedora de inmediata excomunión. Arriesgándose a una eternidad en el infierno, hay quienes prefieren alejarse de una institución en la que no creen y a la cual, en la mayoría de los casos, desprecian.

Por Juan Freytes

“Violar la fe es diez mil veces peor que violar a una hija”.

                                   (el Cura “Pato” de Malargüe, Mendoza, DD/MM/2011)

Peor que asesinar. Peor que violar a un niño. Peor que ser partícipe de una sesión de tortura. Según se lee en su aplicación de castigos, así jerarquiza la Iglesia Católica a la apostasía, pecado consistente en renunciar a la fe en términos dogmáticos, acompañado de la solicitud de ser eliminado de los padrones bautismales.

Tan grave es la afrenta, que el apóstata recibe la más dura pena en el escalafón católico: inmediata excomunión. No es una sanción que al pecador le importe mucho, dado que él mismo pretende alejarse de la institución. Pero es un castigo de interesante fuerza simbólica, teniendo en cuenta toda una lista de pecados que no lo tienen como consecuencia. Los violadores y los asesinos no son excomulgados. Por citar un caso cercano, el Padre Julio César Grassi, condenado por la Justicia argentina por abuso de menores, no sólo sigue formando parte de las filas de la Iglesia, sino que está habilitado para oficiar misa. Lo mismo corre para Christian Von Wernich, ex capellán de la Policía bonaerense, quien cumple prisión por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar.

Sí serán excomulgados, al igual que los apóstatas, quienes incurran en herejía o cisma. La misericordiosa Iglesia todo lo perdona, a excepción de los explícitos desafíos al dogma, la fe o la unidad, pilares de poder.

Apóstata rosarino

Pablo Flores, de 34 años y empleado provincial, es una de las pocas personas que han apostatado en Rosario. Tras mandar una carta con la solicitud de ser borrado de los registros bautismales, el trámite de apostasía lo completó el 1° de julio del año pasado en el Arzobispado, ante el pro notario de la entidad. Pero aunque su pedido -amparado en un recurso de Hábeas Data- había sido ser eliminado de los padrones, sólo accedieron a efectuar una anotación al lado de su nombre, testimonio de su renuncia. Recuerda que no sufrió presión psicológica, como sabe que les ocurrió a apóstatas de otras ciudades que tuvieron que soportar incómodos interrogatorios por parte de funcionarios eclesiásticos.

Muchas fueron las causas que llevaron a Pablo a apostatar. En primer lugar, nunca fue creyente. Pero además, su modo de ver el mundo se encuentra en las antípodas con la mayoría de las posturas de la Iglesia. “No quería pertenecer más a una institución en la que no creo, que tiene un discurso dogmático que enuncia sus visiones como verdades absolutas y que, además, en el caso de nuestro país, siempre ha sido cómplice de toda causa antipopular, empezando por las dictaduras militares”, explica el joven.

Alejarse oficialmente de la fe no le resultó traumático a nivel familiar. Sus padres, aunque católicos, respetaron su decisión. Pero conoció a varias personas que, o bien tuvieron que soportar fuertes reproches de su entorno o, directamente, desistieron de apostatar para evitar esa situación. Por ejemplo -según cuenta Pablo- hay quienes prefieren no realizar el trámite porque, para complacer a sus padres, pretenden casarse por Iglesia, testimonio del poder cultural que ésta ejerce. En ese sentido, Pablo caracteriza a la religión católica como “invasiva”, en cuanto “en su afán de control, intenta apoderarse de los momentos más importantes de la vida: el nacimiento, el matrimonio, el fallecimiento”.

Apostasía Colectiva

Pablo se enteró de la posibilidad de apostatar tras entrar en contacto con Apostasía Colectiva, un grupo de militantes de distintas corrientes que, con sede en Buenos Aires, brinda información y asesoría relacionada al trámite. Además, la agrupación ha organizado, como su nombre lo indica, una apostasía masiva en Argentina, que en marzo de 2009 reunió a más de mil personas que firmaron una solicitud de apostasía -de carácter más simbólico que efectivo- que fue enviada al Arzobispado de Capital Federal.

El sitio web de Apostasía Colectiva explica que “hay ateos que sienten que es su obligación darse de baja por coherencia. También hay quien apostata por no estar de acuerdo con las doctrinas de la Iglesia aun cuando cree en Dios”. Y propone apostatar “porque para la Iglesia Católica todo bautizado es un católico que acuerda con sus doctrinas, y por lo tanto utiliza la cifra de bautizados (muy alta porque el bautismo se transformó en una cuestión cultural) para imponer sus puntos de vista en la legislación y conseguir privilegios”. En ese sentido, Andrés Miñones, miembro de la organización, sostiene que “en un país con un 10% de católicos el Estado no pagaría los salarios de los obispos ni regaría los espacios públicos de crucifijos”.

De esto no se habla

Con el propósito de obtener su mirada sobre la apostasía, se le solicitó una entrevista al pro notario del Arzobispado de Rosario, Marcelo Olivera, quien se ocupa del trámite. La tajante respuesta del funcionario eclesiástico fue que no tenía tiempo para hablar “de un tema como ese.

¡Alerta religión!

Pablo intentó formar una organización que difunda la posibilidad de apostatar en Rosario. Su iniciativa no contó con mucho apoyo, pero eso no le bajó los brazos a su espíritu de ateo militante: desde su blog Alerta Religión (www.alertareligion.blogspot.com), al tiempo que informa sobre el trámite y contacta a quien le interese con Apostasía Colectiva, cuestiona cada una de las verdades de la Iglesia y dispara contra sus hipocresías.

1 comentario:

  1. Yo también apostasié en 2013 y tuve que hacerla efectiva en una entrevista patética en el arzobispado de Rosario donde el secretario del arzobispo me dijo que era un pecado mortal...a lo que contesté que no creía en el pecado,por eso me retiraba de la Iglesia...

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