Súper...

Les habrá pasado alguna vez. En un momento, a la realidad circundante se le ve algo así como su cara oculta, su Lado B, derramándose. Algo así como..., porque no se trata de un baño de comprensión, más bien es apenas un baldazo de percepción. Ahí estamos, en un instante que no dura nada, captando ese continuar que tienen las cosas, la cola del cometa de la realidad.

Por Petula




















"No soy testigo de mi ser; participo". Vicente Luy


Gerontomaquia

Al frente, en diagonal, veo salir de La Gallega a la pareja de ancianos que viven al lado de mi casa. Él camina con su altura bien erguida, polera y pantalones blancos, rostro violáceo, saco azul, un crucifijo grande colgando sobre su pecho; Ella da saltitos encorvados, chiquitita, sosteniéndose un abrigo verde musgo que tiene puesto, con las manos, como si este a su vez la sostuviera a ella, cara de pasa rubia, pelo rosado. No son un matrimonio. Cómo una directora de escuela primaria jubilada llegó a juntarse, ya bastante mayor, con un aspirante a cantor de tango, luego devenido aspirante a cantor de “románticos”, y luego mutado en aspirante a representante de jóvenes talentos del fútbol, es algo que me contaron pero no recuerdo. Sí recuerdo el alzhéimer de ella, que cada tanto la hace deambular por el pasillo que compartimos, buscando a sus alumnos, niños de los años ‘50, o preguntar quién es ese señor que la sigue, desconociendo a su compañero. Recuerdo los chicos muy jóvenes, algunos casi niños, que vienen solos o con sus padres para que el anciano los acompañe a los clubes.
La noche del primer día que me mudé acá me invitaron a su casa. Ella me mostró unas pinturas suyas de paisajes del río y él me hizo escuchar un demo en el que interpretaba clásicos del tango sobre pistas. Estaban mejor las pinturas; sin embargo, el más orgulloso de su obra era el cantor. Ex cantor: “Dejé definitivamente de cantar después de un suceso paranormal que no te puedo contar”, me dijo aquella vez. Me sentí como en El bebé de Rosemary. Ahora salen del súper, llevan bolsas en las que alcanzo a distinguir una botella de ginebra Bols. Los holandeses la trajeron al Río de la Plata en 1691, primero de a poco y con el tiempo en cantidades, hasta que se convirtió a fines del XIX en la bebida preferida de los gauchos (en la urbe casi no se la conoció hasta mucho después). Él, que dice tener un pasado campero, acostumbra tomarse unas cuantas copitas cuando oscurece.
Una tarde en la que el sonido de la trompeta de un amigo se coló en la tranquilidad de sus copas, llamó a la policía (vino la GUM), y a partir de ese día, le dijo a quien quisiera oírlo que mis amigos y yo éramos “satanistas” y que “mejor si desaparecíamos”.

Singapur

Un pibe que cruza la avenida, pasa por al lado de los ancianos sin verlos, tira un pequeño envoltorio al suelo. Inmediatamente recuerdo lo que noté hace un par de días al leer los comentarios en una nota de La Capital: noté que muchas personas de por acá están informadas sobre cómo se combatió la delincuencia en Singapur; y están de acuerdo. Allá, si tirás un chicle en la calle te multan, dicen; pena de muerte para asesinos, narcotraficantes, violadores, y hasta para funcionarios corruptos; trabajos forzados para los cómplices. Hace doce años en las cárceles había más de 500.000 presos, seis meses después, solo quedaban 50.000. ¡¿?! Parece que ahora el país tiene “más estabilidad que España” y “las mejores universidades de Asia”. De todas formas, lo radical de los comentarios no llegaba a tanto. A un par de meses del famoso linchamiento, y ahora a propósito de un video de abuso policial filmado en Tucumán, el facherío local no sale de su “Hay que matar a todos estos negros... Muerte a los chorros... Van a ver cómo no roban más”. Cada tanto un “¡Que vuelvan los milicos!”. Mientras tanto, hasta Menem se anima con un spotpresidenciable 2015.
El pibe que tiró el papel al suelo tiene pinta de votar al PRO. Me puedo equivocar, claro. Pero si no me equivocara, me pregunto: ¿hasta dónde estaría dispuesto a seguir a su líder, Macri, si dentro de un tiempo, acompañado por los votos, este decidiera hacer el Singapur de Latinoamérica? ¿Llegada la hora, será un buen soldadito de la reacción?
El pibe se detiene a charlar en la entrada de un edificio de monoambientes con otro que sostiene un rottweiler con una correa. El tenedor de mascotas es uno de los tipos de ciudadano que más se replica; es un vector, indica una dirección y una intensidad de lo parental-social. Jóvenes adultos que aman-quieren-poseen animales domésticos (y no tanto). Un amante que dice; un objeto/sujeto amado que calla. Para Barthes, el fetiche, al igual que Dios, no responde. El que tiró el papel parece venir del gym. El fetiche de la mercancía como una especie de nuevo agenciamiento subjetivo. Nos producimos mediante pequeñas empresas unipersonales. Seamos un toque técnicos: así, agregamos precio, no valor, al ser. Un joven con el cuerpo trabajado pasea un perro de raza: ¿perfeccionamiento humano?
El que ha perfeccionado un método para comentar películas es Brian; el sobrino de la señora que vende DVDs, a la que ahora le pasa por al lado, sin ver, el pibe del envoltorio antes de entrar al súper. Él se ve, me dijo, casi todas las pelis que vende su tía; “como ella se las compra a un tipo, te pueden venir fallada, entonces yo me fijo”. Cuando no anda vendiendo flores o intentando cuidar coches, se para detrás de su tía y se tira unos haikus-reseñas que son lo más. Cosas como: “En ésta, el tipo viene re bien, y en un tiro se zarpa, y se hace la cama solo, y se zarpa más”. O: “Son unas minita que flashean que unos tipo las persiguen... y viceversa, jajajaj”. O: “La mejor historia de vampiro: ¡no hay vampiro!”.
Hace días que no lo veo a Brian. Ya me venía diciendo de lo pesados que estaban los gendarmes con él y con otros chicos de su barrio. Le cuesta venir tranqui al centro. Claro, los gendarmes cuidan fronteras. “A cada rato te paran; si tenés gorrita; si andás en bici o en moto; si no les gusta tu cara...”. A los tranzas no los joden porque andan en autos o en camionetas. La tía tiene varias pelis que tratan sobre operativos militaroides sobre la población; sueños de la industria llenos de intentos de mantener el orden.

Mondo Cane

Un automóvil (me) toca bocina, creo que estoy en mal lugar para su paso, colgado, intentando ver qué película es la que le entrega la tía de Brian a una mujer acompañada por una niña. En Rosario hay un auto cada menos de cuatro personas. Apuro el paso; no hay estadísticas de peatones vivos. Hace un par de años que el aumento del parque automotor pretende ser igual a un país en franco progreso; ¡pongan trenes, canutos! Una pareja joven se detiene en el puesto de DVDs, al tiempo que la mujer con la niña se lleva una peli color fucsia, como de Barbie. El chico tiene dreadlocks, aros expansores en las orejas y tatuajes tribales en brazos y piernas, la chica tiene una cresta, tatuajes, calzas de animal print. Un poco los conozco del barrio. Son amantes de lo natural, creo que son veganos también. No sé si las dos cosas coinciden, igual no pregunto. Sí me parece que él tiene un estilo aborigen neozelandés y ella un corte a lo siux. Los dos ex estudiantes universitarios reniegan de la cultura académica de occidente; en cambio parecen darle calidad casi sagrada a las palabras de unos cuantos chantapufis new age y gurús sanadores, flor de entongues editoriales. Él da clases de tambor y de algunas danzas, no sé si juntas o por separado, en un centro cultural del centro. Ella estudia fotografía, creo, en un instituto, y hace yoga, o tai chi. Los dos saben de jardinería y de gastronomía saludable. Los conocí cuando paseaban a su perra Shiva, que un par de veces jugó con mi amiga Pavlova (R.I.P). Estos datos los tengo por las conversaciones que se daban en el césped de la plaza, a la noche, entre todos los que paseaban a sus perros; la parejita era de los que más hablaban. De los que vi mientras fui, también estaban una mujer que estaba siempre de jogging, con un perrito diminuto y muy rápido, un tipo de unos cincuenta y pico con un golden tontorrón y un pibe con un cusco blanco y negro mediano, muy vivaracho. Ese era el núcleo duro digamos. Los temas de charla eran los distintos caracteres de los perros, en algunos casos llegando a una humanización casi completa (“Al Negro le encanta ver Game of Thrones conmigo”), y los problemas con lo que por esos días podían llegar a tragar los perros... andaba un loco suelto, o loca, que dejaba bochas de carne picada con vidrio molido; en varias plazas y parques se habían encontrado. El golden tontorrón una vez se tragó un preservativo, eso llevó a que su dueño (votante de Del Sel confeso) se despachara con un ataque contra los travestis que trabajan en el sector, diatriba que hasta incluyó citas científicas; de documentales del National Geographic.
Pensar que, en el momento en el que escribo esto, las chicas travestis trasladaron su lugar de trabajo a las inmediaciones de Tribunales, en forma de protesta contra lo que consideran una persecución en la red a las trabajadoras sexuales, luego del escándalo que cerró Supergatitas.com y se llevó puesto al ex coordinador del gabinete local, al saberse que su hijo manejaba el sitio. Además utilizaban la base de datos de los visitantes de la página para spamear propaganda política del bloque. Como el tipo de la web les cobraba $300 a las mujeres y $200 mensuales a las travestis para promocionarse, y en cumplimiento del Decreto PEN N° 936/2011 que establece la prohibición de la publicación de avisos de comercio sexual, por cualquier medio, con el fin de prevenir la trata de personas y erradicar paulatinamente los patrones socioculturales que reproducen la desigualdad de género y sostienen o generan violencia contra las mujeres, se fue detenido con causa. Por su parte la vocera trans dijo que “el artículo 125 bis del Código Penal que sanciona la promoción de la prostitución aún con el consentimiento de la supuesta víctima, es inconstitucional. Este artículo viola libertades individuales en relación a nuestro cuerpo”. Y agregó (como para atragantar con un forro a más de un golden retriever de saco y corbata): “Si no nos dejan promocionar nuestros servicios sexuales en la web, vamos a difundir la lista de concejales, funcionarios, fiscales y jueces que nos contrataban a través de Supergatitas.com. Y tenemos pruebas”. Según la parejita naturista (o naturalista), la única ley es la de cuidar tu organismo y el de la Madre Tierra; si no andás en nada turbio, nada malo te pasa; hay que sanarse y despertar a una nueva conciencia...

Recuerdo que la vez que me contaron sobre sus ideas políticas, la única vez que rozamos el tema (que decían no les interesaba) me dijeron cosas como esas. Yo dije que a ese paso terminábamos hablando de los annunakis y de los mayas. “¿Y qué con los mayas?”, me espetó ella. “No, nada, todo bien con las mayas”, contesté aquella vez. Ahora pienso en Brian. ¿En el karma de Brian? Naaa. No llevan ningún DVD, le estaban pidiendo cambio. No llego a saludarlos; se meten al súper y se pierden entre las góndolas.

Cien años de perdón

Justo el instante en el que prenden el alumbrado público. Una caja muy grande iluminada, en la esquina, traga y escupe compradores, clientela. Cientos de personas van y vienen en pos de los precios más bajos de la zona. El Gran Almacén articula. A su entrada y en las inmediaciones: la señora que vende DVDs, el puesto de flores, el viejito que vende huevos de campo, los pibes que venden medias y gorritas, la chica que vende encendedores y fundas para celular, la señora y su hijo que venden polares, remeras y buzos, los del chipá, los cuidacoches, los pibitos que paran taxis y abren puertas. El más allá es de los maxikioscos, los restobares, las dietéticas, las estaciones de servicio. Una economía de pequeñitos, alrededor de unos cuantos grandotes. La Gallega crece, en crisis, crece igual. Tienen animales propios, frigoríficos, tienen campos... Claro, la posta es tener los medios de producción. El resto de la people, jugamos al Estanciero, o al Monopoly, con billetes de juguete. Homo ludens; sí, homo (bo)ludens.
     Hay un acelere un poco más intenso que de costumbre alrededor del súper. Una amiga que trabaja de cajera en otro comercio me contó hace unos días que los trabajadores mercantiles lograron tener su día no laborable, el último miércoles de septiembre. Y que ahora van por el descanso dominical, derecho que perdieron a partir del decreto 2284/91, firmado en 1991 por Domingo Cavallo. Ella, que nunca simpatizó con ninguno de sus patrones, y que me llama “Opinólogo”, me dijo que “seguro estos turros nos exprimen unos días antes para recuperar el día que no van a abrir”. Ja, quizás tenía razón; como mañana tiene que cerrar, La Gallega, esta cadena últimamente denunciada por maltrato a sus empleados y por no adherir a los precios cuidados del gobierno y por vender cosas vencidas, está a full. También creo que tiene razón cuando dice que, si vamos a votar, que sea a los que proponen que los políticos ganen como un trabajador, no como un empresario, así no siguen gobernando para ellos. Y tampoco se equivoca cuando me da algunos consejos, o me caga a pedos (en ella es lo mismo), como “no estetizar la pobreza”, confundiendo eso con arte popular o militante o algo así. Según su visión, ahora tenemos que tomarnos las cosas “con calma pero en profundidad”. Abrir bien los ojos y no dejar que la clase explotadora siga poniendo sus monigotes a gobernarnos. “Todo está en manos de nosotros, los cualquiera”, dice.
Saludo a la tía de Brian con la mano. Entro a La Gallega... con la intención de robarme algo (quizás hoy sea un roquefort). Esto se llama Apología, ¿no? Jejejej.

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