UNA ZANJA ME SEPARA: Entrevista con el Club de Investigaciones Urbanas

Los trabajos del Club de Investigaciones Urbanas, espacio del que participan jóvenes investigadores y artistas, hacen foco en los principales fenómenos que atraviesan la ciudad desde hace una década: boom sojero y negocio inmobiliario, narcotráfico y consumo de grandes marcas, convenios público-privado como motor de la transformación urbana y una abismal ola de asesinatos que no deja de crecer. A su vez, se rescatan formas de lucha y organización política enmarcadas en la experiencia del 2001, planteando por consiguiente la  necesidad de nuevos relatos que las cobijen.

Expresar la incomodidad de “vivir en una Rosario violenta y desigual, donde el discurso oficial contrastaba con las realidades de los barrios” fue el origen de sus trabajos, en los que se advierten ideas que permiten rastrear ciertas claves del nuevo mapa político-territorial de la ciudad; una búsqueda valiosa para un relato de época que, entre distintos grupos y actores sociales, se busca profundizar.

El documental Rosario ciudad del Boom ciudad del Bang, estrenado a fines de Septiembre en el cine Arteón y que debió proyectarse en cuatro funciones dada la convocatoria que produjo, es la última de sus producciones, que van desde textos de tinte ensayísticos hasta audios con breves entrevistas.

Entrevista: Julián Alfano, Santiago Beretta y Juan Freytes
Fotos: Julián Alfano

La nueva era

¿Cómo surge el Club de Investigaciones Urbanas?

Juan Pablo: Había cierta incomodidad respecto a cuáles eran las caras de Rosario que se estaban mostrando; el discurso oficial que la relataba no coincidía con nuestra mirada y la de muchos amigos. Esta “Rosario linda, vivible, progresista, más interesante y tranquila que Buenos Aires” contrasta con la problemática de la tierra y la vivienda –existen 50.000 familias sin techo y 80.000 casas vacías en toda la ciudad–, la situación en los barrios, el lugar que ocupa la ciudad en el mercado de la soja. Estar en el Paraná viendo cómo los barcos se llevan el cobre y la soja, mientras nosotros tomábamos mates contentos, nos ponía incómodos. Por otro lado, queríamos mostrar nuevas formas de luchas políticas, luchas cuya marca generacional es el 2001;  estábamos un poco hartos  del relato setentista, veíamos un hiato entre las luchas de los setenta y los noventa, donde la movilización fue bien juvenil, y sobre todo respecto a las luchas del 2001 hacia acá. Creo que lo que hacemos se inscribe, más allá de las diferencias, en un laburo previo que vienen haciendo la gente del Movimiento Giros respecto a la problemática de la tierra y la vivienda, el Movimiento 26 de Junio en Villa Moreno respecto a la narcocriminalidad, los grupos juveniles de Ludueña desde los noventa para acá…

Marilén: Ese es el punto de partida, pero las distintas problemáticas que se presentaron a medida que empezamos a investigar nos fueron interpelando, nunca hubo un rumbo fijo; en un momento fue el desalojo de una casa okupa, luego la cuestión de la narco-criminalidad…

Wini: Una lucha muy importante fue la que llevó adelante la gente de Promoción Social en el año 2011, que estuvo tres meses ocupando una plaza para pedir el pase a planta permanente; eso me rememoró mucho el 2001, mucha gente sosteniendo una lucha sin ser militante de ningún partido, y gente que sí militaba y hacía un esfuerzo muy grande para no comerse al otro.

La mejor ciudad para…

En sus textos hablan de la Marca Rosario. Cuéntennos un poco sobre esta idea.

Juan Pablo: Esto se ve en los Planes Estratégicos que surgen a fines de los noventa con el gobierno de Binner. La ciudad se había estigmatizado como un lugar de comegatos, con un índice real de desocupación que llegó al 23 por ciento –uno de los más altos del país–, y un nivel de pobreza e indigencia tremenda. Rosario era, respecto al resto del país, el paradigma de la pobreza, una ciudad decadente que en otras épocas había sido floreciente. En este marco, para poder captar capitales que pudieran transformarla, empiezan a construir una fisonomía nueva de Rosario, asociada a determinadas imágenes, valores y sensaciones; salir de la idea de miseria, de comegato, de ex ciudad industrial-portuaria-ferroviaria; este es un primer momento. Luego aparece claramente lo que llamamos Marca Rosario y que tiene que ver con el nuevo modelo de acumulación que se da en Argentina, donde Santa Fe se convierte, por sus campos y sus puertos, en un lugar estratégico. Es ahí donde el socialismo lee muy hábilmente que el único modo de poder financiar obras públicas y motorizar un poco la ciudad es a través de ese excedente, ya que la plata no llega a nivel nacional por cuestiones políticas. Aparece el gran mercado de la construcción, que se impulsa desde el 2002 para acá.

A partir de ese momento, Rosario ya no solo deja de ser una ex-ciudad industrial. La bohemia, la tranquilidad, cierta melancolía rosarina se borra en pos de una colorida globalización fashion de la cultura.

Marilén: Se empiezan a instalar cadenas nacionales e internacionales de todo tipo: bares, gimnasios, restoranes; se empieza a pensar cada vez más una ciudad para gente bien, gente del mundo, una ciudad global. Junto con eso se rescatan personajes que van construyendo esta marca: el Che, Olmedo, Messi y lo que venga. Se rescata la tradición en combinación con lo global  y se abre paso al turismo, con slogans que no solo se los llevan los de afuera sino que se internaliza en los rosarinos: Yo amo a Rosario, Rosario está linda.

¿Cómo piensan que se tramitó este concepto en las distintas capas sociales?

Wini: Volvamos a la lucha de la gente de Promoción Social; esto muestra no solo la situación de sus trabajadores, sino que pone en evidencia que la institución no sirve, desde hace diez años, respecto a su propio fundamento que la instituye; el tema del estallido social en los barrios es otra de las problemáticas a la que la Marca debió contemplar a partir de ciertos episodios, por ejemplo la violencia del narcotráfico y la lucha política de grupos territoriales que la hicieron visible. Ahí el poder se ve obligado a nombrar cosas que no hubiera nombrado; cuando aparece un problema en la real escena dentro de esa ciudad donde está todo bien,  es forzado responder con alguna imagen, pero no es que esa imagen está activa, recién ahora algunos sectores empiezan a transitar ese relato, en el sentido de que esta economía de imagen tenga una política para ellos.

Juan Pablo: Todo esto se da, incluso la llegada de los narcos, dentro de un contexto de crecimiento muy desigual pero que es un crecimiento al fin y al cabo. La pobreza en Rosario no es igual a cómo los fue en los noventa. Es incómodo pensarlo así pero es cierto que hay más dinero dando vueltas.

Marilén: Caer en eso sería no pensar la ciudad en esta época de consumo; el consumo atraviesa existencialmente esta sociedad en todos sus estratos sociales.

Juan Pablo: Por otro lado los sectores populares han quedado con reclamos que no han tenido eco. El problema de la tierra, de la vivienda, de la represión policial, los desalojos. Eso es un modo de procesar la Marca Rosario, todas estas cuestiones quedaron muy por fuera del relato, fueron muy acalladas.

Esto de Rosario como ciudad global, lugar de grandes marcas y vínculos privados-estatales que generan puestos de trabajo más que nada en servicios: ¿No se enmarca dentro de una paradigma nacional planteado por el kichnerismo, donde si bien se apuesta a cierta industrialización, hay un apoyo muy fuerte en la plata que deja la soja y en la inversión de empresas privadas?

Joaquina: Tanto Mónica Fein como Cristina festejan de la misma manera el boom inmobiliario; cuando Cristina habló en Rosario por el día de la bandera empezó el discurso diciendo lo grandioso que era ver tantos edificios desde el helicóptero presidencial.

Juan Pablo: Si Rosario se apoya en la soja es porque el modelo país ahí se inscribe; podemos hablar de una sociedad que se rige porque se consume más… Ahora, el kichnerismo se metió con poderes fácticos importantes; aun con sus contradicciones y límites, metió el dedo en lugares incomodísimos para la sociedad. 

Wini: El kichnerismo plantea los problemas en términos de poder; el poder se hizo público. En cambio la imagen del socialismo es como de ensueño, como si todo estuviera bien.  Por otro lado, también se hizo mucho más público que el poder no sólo depende de las decisiones políticas. El boom de la soja, ¿es parte de un programa o depende de  acontecimientos y decisiones económicas que tienen repercusión en los mercados y que dependen de otros valores, en un contexto económico global? Sería imposible capitalizar el dinero y el consumo y sostener el actual discurso sino fuese por el valor de la soja,  directamente relacionado con una política de Estado que es nacional. Y ahí está el límite de lo político. No habría nafta para esta economía si de algún lado el dinero no sale. Entonces: ¿Es lícito que la liberación del país venga de la mano de los sojeros que están ganando plata? En algún momento hay que empezar a platearlo a esto.

Merca Rosario

¿Los niveles de violencia ligados al narcotráfico y el poder que acumulan los narcos son parte de una situación exclusiva o especialmente grave de Rosario?

 Juan Pablo: Es caso testigo de una conflictividad social, pero acá la cuestión está más desbandada, mostró algunos síntomas preocupantes. Hablamos de Rosario porque es nuestra ciudad, pero muchas investigaciones las hacemos en paralelo con gente del conurbano. Igualmente no quiero caer en un relativismo, estamos acá y vamos a  hablar de lo que pasa…

¿Qué líneas de encuentro se dan entre la Marca Rosario y la narco-criminalidad?

Juan Pablo: Creo que las grandes imágenes de felicidad ligadas al consumo, no sólo de sustancias sino de marcas y modos de vida, está íntimamente ligada a la vida narco, mucho más allá de las grandes bandas de tráfico. Hay aquí una gran hipocresía: los negros se están matando, en la villa se están matando;  siendo que hay  un bombardeo de imágenes respecto a modos de vida donde el consumo de ropa, marcas, autos y tecnología es la felicidad. La Marca Rosario está fundada en el crecimiento vía consumo, entonces aparecen sectores que encuentran vía el narcotráfico la posibilidad de acercarse a ese consumo… ¿Qué estamos construyendo?

Wini: El narco es muchas veces el hombre exitoso; en villa Banana una vez unos chiquitos de siete años me decían: “La película que dice la verdad es Estilo de barrio de Daddy Yankee”. El personaje principal se llama Dinero directamente; ahí se ven las historias de un ghetto narco en Puerto Rico y cómo Dinero logra zafar de eso porque tiene un estilo para cantar y puede acceder a los mismos objetos de consumo pero sin la necesidad de involucrarse en el tráfico. Los puntos de identificación éticos y estéticos son parte de una cultura global.

Marilén: Esto igualmente no tiene que llevarnos a asociar directamente narcotráfico y pobreza.   

Juan Pablo: Un militante del Bodegón de Pocho contaba que un pibe que solía frecuentar el lugar un día le dice que su novia quedó embarazada. Era empleado de la construcción, le pidió un aumento al patrón y el tipo lo echa. Vuelve a su barrio y se cruza con el transero de la zona, se ponen a hablar y le cuenta su situación. El transa entonces le dice: “Si te quedas cinco horas por día acá, sin armas ni nada, sólo de campana, te llevás $200 por día”. Eso era más de lo que el cobraba trabajando 12 horas diarias en la construcción. ¿Qué tenia que hacer? ¿Volver a trabajar en negro en la construcción y que lo sigan explotando o arriesgarse a que un día le peguen un tiro?

Volvamos a esto que decía Marilén: no asociar directamente narcotráfico y pobreza.  Los discursos respecto al tema tienen como personaje principal al pobre, no al juez o al diputado. Faltan discursos que muestren los guantes blancos que manejan todo…

Marilén: Para que eso funcione estructuralmente se necesitan montones de guantes blancos.

Juan Pablo: El narcotráfico toma a todos los sectores, lo que nunca varía es que los muertos y los presos caen a cuenta de los sectores populares.

Joaquina: El consumo de sustancias involucra fundamentalmente  a las clases medias y altas. La droga no es un mercado interno en los barrios, sino que atraviesa la ciudad.

Una zanja me separa

En sus textos hablan de gentrificación; es decir, ya no hay solamente lugares ricos y lugares pobres, sino lujosas edificaciones conviviendo, calle de por medio, con villas miserias. Estas obras generan desplazamientos y desalojos en muchas zonas precarias ¿Cómo afectan estos procesos a las víctimas de los desalojos? No es joda irte de tu lugar…

Juan Pablo: Un hombre que entrevistamos en Puerto General San Martín nos decía que los procesos de sojización producían dos tipos de desplazamiento: expulsión de campesinos de las zonas rurales hacia las periferias,  y luego los procesos de gentrificación, que expulsaba a los habitantes de las propias periferias. Son situaciones muy violentas… Recuerdo también una charla con un pibe del barrio Toba –Travesía y Juan José Paso–, donde se están construyendo las casas que eran del plan de las Madres de Plaza de Mayo. La primer parte está terminada, la gente se está mudando y están tirando abajo las viejas casas. Este chico me decía: “por un lado estoy contento porque la gente vive en casas mejores, pero al mismo tiempo veo los lugares donde yo transitaba y está todo derrumbado y eso me pone triste”.

Joaquina: En Puerto General San Martín, por ejemplo, si te quedás la pasás muy mal por todo lo que implica vivir al lado de las actividades portuarias, como la contaminación o el ruido; y si te querés ir tu propiedad ya no vale nada.

En Rosario la inversión privada supuestamente devenía también en obra pública. ¿Se cumple esto?

Juan Pablo: Esa fue una promesa falaz. Cambió la fisonomía de la ciudad a partir de lo privado pero ellos hicieron sólo sus propias obras. La obra pública fue minúscula; lo que ellos ganaron con las tierras que les dieron fue infernal…

¿Cuáles son los rasgos principales de las nuevas configuraciones del espacio público?

Juan Pablo: En los barrios el espacio público se reconfiguró de manera violenta. Hubo una fractura, se perdieron fisonomías históricas que ahora están divididas en microzonas regidas por los narcos. Hay zonas muy complicadas de transitar, como también aparecen movidas comunitarias muy interesantes, la feria que funciona en la plaza Pocho Lepratti de Ludueña, por ejemplo. En el centro, los espacios públicos están ligados al consumo, lo fashion es consumir: bares, marcas, ropa; es una zona carísima para vivir.

Marilén: Cómo se construyó, recreó y mostró el espacio público es un punto estratégico de la Marca. Es esta construcción del sentido de pertenencia y de Rosario como lugar lindo; una forma de mostrar una Rosario para todos cuando en realidad es para pocos.


Wini: La parte pública del convenio público-privado se enmarca dentro de la estrategia de la Marca Rosario. Y el rédito no es económico, sino en la imagen, muy relacionada con el turismo. Más que hablar de que esto produce un falso sentimiento, hay que hablar de un modo de producir lo público, que tiene una versión, un límite y una base política. Lo público es un bien común, para todos, pero al que no todos pueden acceder. ¿Quién puede ir a tomarse un cafecito a los silos? Se financia una versión  dirigida a los rosarinos, a los argentinos y al mundo. Una Rosario con éxitos en las fotos y en los índices… hasta en el índice de asesinatos. 

Textos publicados:
Notas a propósito del desalojo de Kasa Pirata
Rosario arde, a pura adrenalina arde
Audios:
Masacre de Villa Moreno
Documentales audiovisuales:
Rosario ciudad del Boom ciudad del Bang
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