Nueva Apología en las librerías

En este número

*Amigos anónimos, amigas desconocidas (a modo de editorial).
*Radiografía Nocturna: dónde van los que no duermen cuando todos duermen.
*Quisiste ser un Rolling Stone y terminaste en la metadona.
*Me resisto a ser un pastor ecologista: entrevista con Eduardo Spaggi.
*Oldenait: trabajar y vagar bajo el reino de la luna. Apuntes de un insomne.
*Las promesas de la ciencia ficción: encuesta existencial sobre las derivas del futuro.
*Bancar la escucha: entrevista con Adolfo Corts. Investigación de los sonidos de la vida cotidiana. 
*Terraza: investigación del paisaje cotidiano.
*El interior de la noche.
*Guerra de ratas. Relato.
*Los efectos. Fragmento de la novela Generación Descartable, de Omar Serra.
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Editorial: Amigos anónimos, amigas desconocidas…

Todavía recuerdo, casi con exactitud, la fuerza brutal con que la vida me sacudía cada madrugada que despertaba para ir al secundario. La casa como el escenario de una película por filmarse, la calle fría y en penumbras, el cielo vestido de un violeta oscuro y la visión dura e implacable de los rostros que encontraba en el 103, conmovidos  por una especie de espanto tranquilo y mudo.
Luego caminaba varias cuadras hasta llegar a la Institución. Al atravesar la puerta, sentía caer sobre mí una sentencia que se insinuaba como la confirmación de un Destino Total que uno a uno se iba tragando a todos. Por supuesto, tal presentimiento me llenaba de terror.
Cuando decidía no entrar, me iba a caminar por algún barrio del sur o por las calles más abandonadas del centro. Me metía en un bar, trataba de escuchar las conversaciones de las demás mesas o me sumergía en las páginas de los libros de Bukowsky.
Estos faltazos que yo contabilizaba —tenía derecho a 25 faltas al año y quería aprovecharlas a todas—, hoy son monedas de oro en el cofre de mis evocaciones.
Ya como empleado en una oficina, llegué a conversar con mi jefa la posibilidad del derecho a la chupina al menos una vez al año. Si puede faltar por enfermedad o por estudio: ¿qué hay de malo en hacerlo por espanto a la rutina?
De este afán por joder al mundo nació la publicación. Como un cable de conexión con los que andan dando vueltas con fiebre de vivir, conmovidos por el breve y extraño milagro de la existencia. También como un canto a todos los que se vieron derrotados por la vida porque amaban demasiado la vida y su hambre apasionado finalmente los destrozó.
Porque si bien nos valemos de distintos recursos del periodismo a la hora de producir, nuestras notas no pretenden aportar meros datos fríos que den cuenta de la realidad, sino transmitir estados de ánimo que se apoyen en la intensidad y la vitalidad.
Amigos anónimos y amigas desconocidas: acá estamos otra vez. Como siempre, el encuentro es en cualquier esquina.

Santiago Beretta.

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